El mecanismo de los hongos para infectar las plantas es una cuestión de sexo

mecanismo de los hongos

Por primera vez se describe con detalle y existen pruebas del mecanismo de los hongos patógenos para localizar e infectar las plantas. Según investigadores del departamento de Genética de la Universidad de Córdoba y del Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceA3 se trataría de una cuestión de sexo.

Tras cinco años de investigación, el estudio, coordinado por el profesor Antonio di Pietro, desprende que los hongos actúan en base a unas señales que emite la planta para alcanzar sus raíces y comenzar su colonización, haciendo uso para ello el mismo mecanismo que emplearían para reproducirse, unas conclusiones publicadas por la revista Nature.

Es un hecho que los hongos parásitos provocan pérdidas de importancia en la agricultura mundial y son más difíciles de controlar que otras plagas, como es el caso de las bacterias. Este descubrimiento puede traducirse en un paso importante para contribuir al desarrollo de tratamientos fungicidas más eficientes.

Infección del mecanismo de los hongos sobre el tomate

El tomate se ha sometido a estudio. Según los científicos, una señal que el agente infeccioso detecta en pleno subsuelo le permite dirigir su crecimiento hasta llegar a la raíz de la planta y causarle daño. ¿Qué tipo de señal detecta el hongo parásito de las tomateras? Por una parte, el hongo, de la especie Fusarium oxysporum, utiliza una señal química para llegar a su objetivo, pero por otro lado actúa de manera inesperada, pues dirige su crecimiento hasta alcanzar la raíz de la planta empleando los mismos sistemas de identificación que usaría para responder un reclamo sexual.

El proceso sería el siguiente. Una vez el hongo detecta unas señales reproductivas denominadas feromonas, al mismo tiempo descubre otras proteínas que la planta en cuestión, la tomatera, secreta en el subsuelo. ¿Cómo alcanza la planta? Estas raíces de los vegetales actúan como faros en la oscuridad y guían al microorganismo propiciando, en última instancia, su infección y destrucción.

Este hallazgo es una vía para próximos tratamientos antifúngicos. Además del tomate, este hongo ataca a más de 100 cultivos diferentes como el plátano, el melón y el garbanzo, entre otros.

Fuente: UCO

 

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