Las plantas sienten dolor y lo comparten

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Las plantas reaccionan al mordisco de un insecto o un animal, una reacción que activa su sistema de defensa capaz de propagar y compartir el dolor con otras plantas. Esta es la conclusión a la que han llegado un grupo de botánicos, microbiólogos y bioquímicos estadounidenses tras estudiar cómo reacciona la ‘Arabidopsis thaliana’, una pequeña planta crucífera nativa de Eurasia y el norte de África.

Dicha investigación fue publicada este mes de septiembre en la revista Science y hemos podido recoger a través del portal agroalimentando.com.


El estudio parte de la semejanza existente entre la reacción de las plantas y el sistema nervioso de los animales. “Las plantas son estacionarias y no pueden escapar de los herbívoros, de manera que deben responder con defensas químicas para disuadirlos y reparar el tejido dañado”, afirman dos autoras de la investigación, dos biólogas de la Universidad de Wake Forest (Carolina del Norte).

“Las plantas son estacionarias y no pueden escapar de los herbívoros, de manera que deben responder con defensas químicas”.

Así pues, las plantas reaccionan de la siguiente manera: Las plantas se comunican a través de iones de calcio, lo que se traduce en que pueden enviar señales a larga distancia. A su vez, cuentan con unos canales receptores y según revela el estudio, se activan por el glutamato extracelular, un conocido neurotransmisor en mamíferos.

Destacamos también las palabras de uno de los participantes del estudio, el botánico Simon Gilroy, quien señala lo siguiente: “Sabemos que hay un sistema de señales sistémico y que, si hieres a la planta en un punto, el resto de la planta desencadena sus respuestas defensivas, dijo. Pero no sabíamos qué había detrás de este sistema”.

Proceso

¿Cómo se hizo? La publicación describe que para el proceso de la investigación se hizo uso de grabaciones, a través de las cuales se podía apreciar que la carga eléctrica, en forma de ondas de luz transmitida por los iones de calcio, se propaga desde el foco del daño hasta el resto de la planta a una velocidad de un milímetro por segundo”.

Como último dato, los investigadores admiten que dicho sistema de defensa presente en la planta puede sufrir variaciones entre distintas especies.

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